Martes 3 de agosto de 2021

La relación entre la Iglesia y la sociedad

  • 29 de noviembre, 2013
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, escribió una columna para el periódico La Vanguardia, de la localidad bonaerense de Balcarce, en el que reflexionó sobre el vínculo entre la Iglesia y la sociedad. El prelado destacó la autonomía y la colaboración como palabras características de la relación, y afirmó que la Iglesia debe asegurar su libertad para proponer su mensaje y dar testimonio de sus convicciones a la luz del Evangelio.
Doná a AICA.org
El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, escribió una columna para el periódico La Vanguardia, de la localidad bonaerense de Balcarce en el que reflexionó sobre el vínculo entre la Iglesia y la sociedad. El prelado destacó la autonomía y la colaboración como palabras características de la relación, y afirmó que la Iglesia debe asegurar su libertad para proponer su mensaje y dar testimonio de sus convicciones a la luz del Evangelio.

El obispo sostuvo que la Iglesia pronuncia "muchos no" porque dice también "muchos sí", y aseguró: "Nuestras oposiciones son el reverso de nuestras afirmaciones y de nuestro compromiso efectivo".

"No a la droga, no a su despenalización, no al narcotráfico. No a la trata de personas, o al trabajo en negro. No a la inseguridad. No a la mentira con cifras engañosas. No al descuido en la falta de inclusión educativa básica y de calidad. También decimos no al aborto, no a la tergiversación del significado de familia", expresó.

"En todos estos no, se oculta y manifiesta a la vez un sí ?aseveró-. Se trata de un sí irrestricto a la vida, a la dignidad del hombre y a la paz social. Está implicada una voluntad de encuentro y alivio, de ayuda y de propuesta constructiva".

Monseñor Marino afirmó que la Iglesia no anuncia sus convicciones solo predicando principios, sino a través del compromiso personal y de las instituciones que canalizan las actividades. "Salimos a nuestras periferias, al encuentro de los olvidados para darles testimonio de nuestra cercanía; respetamos las leyes, necesarias para la convivencia civil, pero antes que nada respetamos la ley divina y natural", añadió, asegurando que todo aquello que la transgrede "encuentra la firme oposición de nuestra conciencia y de nuestro testimonio".

"Amamos la vida y creemos que nadie sabe más de su plenitud que aquél que dijo: «Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia»", concluyó.+