Domingo 28 de noviembre de 2021

Monasterio Don Orione, un monasterio de monjas ciegas

  • 15 de octubre, 2013
  • Cláypole (Buenos Aires)
Con la presencia de la Madre General, sor María Mabel, y la llegada de las hermanas de Chile, el monasterio Don Orione de monjas Sacramentinas Ciegas, en Cláypole, povincia de Buenos Aires, incorporó a tres religiosas no videntes que incrementaron el número de religiosas de esta comunidad. Son las hermanas María Luz, de Chile, que emitió sus votos perpetuos en manos de la Madre General. María Domenica, de Polonia, juniora, que aún está en formación. Es la primera hermana polaca y se encontraba en la comunidad de Tortona, Italia. Y María Margarita, de la Argentina, que había estado en esta comunidad como superiora. Fue a abrir una nueva comunidad en Córdoba pero sin éxito y regresó al monasterio de Cláypole.
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Con la presencia de la Madre General, sor María Mabel, y la llegada de las hermanas de Chile, el monasterio Don Orione de monjas Sacramentinas Ciegas, en Cláypole, incorporó a tres religiosas no videntes que incrementaron el número de religiosas de esta comunidad.

Son las hermanas María Luz, de Chile, que emitió sus votos perpetuos en manos de la Madre General. María Domenica, de Polonia, juniora, que aún está en formación. Es la primera hermana polaca y se encontraba en la comunidad de Tortona, Italia. Y María Margarita, de la Argentina, que había estado en esta comunidad como superiora. Fue a abrir una nueva comunidad en Córdoba pero sin éxito, ya que ingresó sólo una religiosa ciega. Así que regresó al monasterio de Cláypole.

Las Hermanas Sacramentinas Ciegas (Adoratrices no videntes) constituyen la rama de vida contemplativa de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, junto con las que viven. Dicha rama fue fundada por San Luis Orione el 15 de agosto de 1927 debido a los pedidos para abrir las puertas de la vida religiosa a las mujeres ciegas.

Don Orione, sensible a este deseo, aceptó el pedido y fundó esta comunidad de mujeres dedicadas a orar al pie del Tabernáculo, a una vida de inmolación, de adoración, de alabanza, en espíritu de pura y vivísima fe y de amor ardiente por la Iglesia, por el Papa, los sacerdotes, los atormentados y los alejados de Dios.

Con la adoración y el sacrificio sostienen la acción apostólica de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, y de los Hijos de la Divina Providencia, fundados por San Luis Orione, y ofrecen a Dios la privación de la vista por los hermanos que no conocen todavía la verdad, a fin de que puedan llegar a Dios, luz del mundo.

Están presentes en Italia, Albania, el Brasil, Chile, Kenia y la Argentina.

La fundación en la Argentina
La fundación del monasterio de las Sacramentinas ciegas en la Argentina la cuenta su fundador, el padre Roque Tonoli, en ocasión de los 40 años de la fundación.

En 1945 él era superior de la comunidad orionita y párroco de Nuestra Señora de la Divina Providencia, en el barrio porteño de Pompeya. Joven sacerdote, atareado por las numerosas obras apostólicas que atraían a misa y a funciones de cine los domingos a la tarde a más de mil niños, el padre Tonoli acostumbraba rezar cada mes la Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa pidiendo que surgiera en la jurisdicción parroquial una casa de oración de monjes o monjas que suplieran, según decía, su insuficiencia y aseguraran la luz divina sobre el trabajo pastoral.

El domingo anterior al 27 de noviembre, a las tres de la tarde, recibe el llamado telefónico de una señorita que insistentemente pedía verlo para efectuarle una pregunta. A la hora atendió en medio del bullicio de los chicos, a una joven no vidente que le preguntó: ¿Don Orione no habrá pensado en jóvenes ciegas con deseo de consagrarse como religiosas?

El padre Tonoli quedó impresionado al recordar el pedido realizado en la Novena e interpretó que la Virgen la había hecho venir para iniciar con ella las religiosas Sacramentinas no videntes.

La joven se llamaba Yolanda Passerini, quien a los pocos días vino acompañada con otra compañera, Micaela Montenegro, ambas del Colegio Santa Cecilia, de Villa Devoto.

Durante seis años cultivó con retiros espirituales y encuentros las seis vocaciones de jóvenes no videntes que surgieron. Con la visita canónica de la Superiora General de las Hermanas de Don Orione, se inició una etapa en la que se fueron superando cada uno de los obstáculos que se presentaban, produciéndose numerosas anécdotas que son hoy testimonio de la gran fe y perseverancia de este sacerdote y sus dirigidas, quienes no cejaron hasta que en 1951 la autorización para la fundación fue dada por el Visitador Apostólico, Abad Manuel Caronti.

De Italia enviaron a la Argentina tres religiosas, que llegaron a Buenos Aires en diciembre de 1952.

Las primeras jóvenes argentinas, según la voluntad de Don Orione en cada fundación, se llamaron María Fe y María Esperanza, agregándose un año después María Caridad. María Fe, que está actualmente en Cláypole, es aquella jovencita que se presentó al padre Tonoli en Pompeya. María Caridad se fue al cielo primero para interceder desde allí, y María Esperanza entregó su vida en oración en noviembre de 1994.+