Martes 16 de agosto de 2022

"Crescencia estaba dispuesta a cumplir la voluntad de Dios"

  • 5 de diciembre, 2012
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
El representante del Papa en la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig, concelebró con el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, una misa de acción de gracias por la beatificación de sor María Crescencia Pérez, quien fue elevada a la gloria de los altares el sábado 17 de noviembre en una ceremonia llevada a cabo en Pergamino. De su homilía, destacó el llamado a comprender que "todos los cristianos, de cualquier estado o condición, están llamados a la perfección de la santidad". "Crescencia estaba dispuesta a cumplir la voluntad de Dios", afirmó el nuncio en otro pasaje de su prédica.
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El representante del Papa en la Argentina, monseñor Emil Paul Tscherrig, concelebró con el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, una misa de acción de gracias por la beatificación de sor María Crescencia Pérez, quien fue elevada a la gloria de los altares el sábado 17 de noviembre en una ceremonia llevada a cabo en Pergamino.

Estuvieron presentes en la misa las Hermanas del Huerto, junto a las comunidades educativas del Colegio Santa Cecilia y Gianelli. El templo catedralicio se vio colmado de niños, jóvenes y adultos vinculados a la institución eclesial.

En la homilía que predicó el domingo 2 de diciembre en la catedral de los santos Pedro y Cecilia, de la ciudad balnearia, el nuncio apostólico rescató la sencillez de vida de la beata Crescencia Pérez y animó comprender que "todos los cristianos, de cualquier estado o condición, están llamados a la perfección de la santidad".

Tras indicar que el Santo Padre estuvo "especialmente presente" entre los fieles por ser quien ordenó la beatificación de la religiosa de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, el representante del pontífice reseñó la vida de la santa que nació en 1897 en la localidad bonaerense de San Martín y que, tras servir en sus primeros años de vida religiosa como maestra y catequista, falleció en 1932 en Chile, adonde había sido enviada para cuidar su delicada salud, empeorada tras asistir a niños con tuberculosis.

"Mirando su vida desde afuera, parecería que no hay nada de extraordinario que merezca especial atención", observó el nuncio."Entonces, ¿por qué hacerla santa y proponerla como ejemplo a imitar? ?se preguntó-. Con frecuencia se piensa que una persona santa es extraña o ha perdido el sentido de la vida, pero afirmando esto negamos que cada uno de nosotros está llamado a la santidad".

Para el nuncio apostólico, "Crescencia era considerada santa porque estaba dispuesta a cumplir en toda la voluntad de Dios". "La receta para la santidad es muy simple: hay que seguir a Cristo para ser más gratos a Dios y a los hombres. ¡Este era el plan de vida de la beata!", expresó el prelado.

Más adelante en su prédica, monseñor Tscherrig indicó que el Adviento es "un camino para renovar nuestra esperanza en nuestro futuro y en el del mundo". "No debemos olvidar que la salvación nunca es individual y personal, sino con los otros, porque ninguno vive para sí mismo; vivimos en comunión con los otros". Y agregó: "También para la beata Crescencia la santidad personal debía servir para la salvación de los otros".

"Queridos hermanos ?dijo el nuncio-, ser santos en las cosas simples de la vida debe ser también nuestro camino para poder ver a Dios. Como la beata que celebramos hoy, también nosotros debemos llegar a ser caridad, consuelo y alegría para nuestros hermanos y así pasar el juicio del Señor".+

Texto completo de la homilía