Sábado 20 de agosto de 2022

Mons. Cardelli: La beata Crescencia Pérez cultivó la virtud de la fe

  • 19 de noviembre, 2012
  • Pergamino (Buenos Aires - Enviado Especial)
Una misa de acción de gracias por la beatificación de María Crescencia Pérez, hermana del Huerto, presidió el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, quien destacó que la beata "cultivó la virtud de la fe". Tras hacer hincapié en que la semilla de la fe encontró en ella ese terreno fértil y comenzó a transformar su vida, más allá de las vicisitudes que tuvo que atravesar, subrayó que la religiosa "es un regalo de Dios que nos interpela", es un ejemplo de espiritualidad transformadora, en tiempos materialistas de "sálvese quien pueda" o" no cuenten conmigo". El prelado insistió en valorar su "entrega, alegría, paz, serenidad" e informó a los fieles que al rezar el Angelus al mediodía, Benedicto XVI había invocado a María Crescencia como ejemplo para toda la Iglesia universal, en este Año de la Fe.
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Una misa de acción de gracias por la beatificación de la hermana del Huerto María Crescencia Pérez presidió el obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, al día siguiente de la proclamación de la nueva beata.

En el amplio templo parroquial de Nuestra Señora de la Merced, repleto de fieles, el obispo concelebró la Eucaristía con unos quince sacerdotes de su diócesis.

"Para nosotros, es un privilegio y una gracia del Señor haber podido compartir el acto de su beatificación", expresó monseñor Cardelli, y agregó: "Es como un signo muy fuerte del llamado a la santidad que Dios nos hace a través de María Crescencia".

El obispo dijo que la beata "cultivó la virtud de la fe" e hizo hincapié en el verbo cultivar al referirse al escenario natural de la zona: "Tenemos los mejores suelos y las semillas se multiplican a millones".

Dijo que la semilla de la fe encontró en María Crescencia ese terreno fértil y comenzó a transformar su vida, más allá de las vicisitudes que tuvo que atravesar. Citando el ejemplo de su vida, el obispo dijo a los presentes: "Que tu palabra, Señor, crezca en mí como la semilla que cayó en tierra fértil".

Señaló que la beata "es un regalo de Dios que nos interpela", es un ejemplo de espiritualidad transformadora, en tiempos materialistas de "sálvese quien pueda" o" no cuenten conmigo".

Subrayó su "entrega, alegría, paz, serenidad" e informó a los asistentes que al rezar el Angelus al mediodía, Benedicto XVI había invocado a María Crescencia como ejemplo para toda la Iglesia universal, en este Año de la Fe.

Al igual que en la beatificación, fue maestro de ceremonias de esta misa -de cuidada liturgia, con incienso, cantos, atención a las rúbricas- monseñor Antonio Aloisio, párroco de Santa Julia, en el barrio porteño de Caballito.

Al final se dio la bendición papal con indulgencia plenaria, cumpliendo las condiciones requeridas de confesar y comulgar en días próximos, rezar un Padre nuestro y un Credo, y orar por las intenciones del Sumo Pontífice.

Al concluir la misa, una larguísima cola de fieles se formó para saludar al obispo y luego besar un relicario con un mechón de la nueva beata.

La iglesia de la Merced es un magnífico templo de estilo románico que se terminó de construir en 1930, cuyo exterior ha permanecido con ladrillos a la vista, sin revoque. Tiene espléndidos vitrales (uno de San José y el Niño decía "donado por don José Derisi"; monseñor Octavio N. Derisi, primer rector de La Plata, que fue arzobispo, creció en Pergamino, como séptimo hijo de una familia de inmigrantes italianos). El templo actual reemplazó a uno más pequeño que se incendió en 1919. Como parroquia funciona desde enero de 1778. (Jorge Rouillon)