Viernes 24 de junio de 2022

El Papa invocó la intercesión de la Beata María Crescencia Pérez

  • 19 de noviembre, 2012
  • Ciudad del Vaticano
María Crescencia Pérez, "Fue un modelo de dulzura evangélica animada por la fe. Demos gracias a Dios por su testimonio", expresó Benedicto XVI en su saludo a los peregrinos de lengua española, al concluir el habitual rezo del Ángelus de este domingo 18 de noviembre. El Santo Padre indicó que en el Evangelio dominical, "Jesús advierte a sus discípulos, y a todos, que en la vida habrá que sufrir persecuciones y calamidades. Pero con la esperanza perseverante en la victoria de la Cruz, el corazón humano encontrará siempre un suelo firme, la auténtica paz, en la presencia constante del Señor, verdadero fin de todas las cosas, y cuya ayuda nunca nos abandona".
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En su saludo a los peregrinos de lengua española, al concluir el habitual rezo del Ángelus de este domingo 18 de noviembre, el Santo Padre indicó que en el Evangelio de hoy, "Jesús advierte a sus discípulos, y a todos, que en la vida habrá que afrontar embaucadores, sufrir persecuciones y calamidades".

"Pero con la esperanza perseverante en la victoria de la Cruz, el corazón humano encontrará siempre un suelo firme, la auténtica paz, en la presencia constante del Señor, verdadero fin de todas las cosas, y cuya ayuda nunca nos abandona".

El Papa pidió la ayuda de la Virgen María y la intercesión de la beata María Crescencia Pérez, "que ayer fue proclamada beata en la Argentina. María Crescencia Pérez, religiosa de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto (1897-1932), conocida como "Sor Dulzura". "Fue un modelo de dulzura evangélica animada por la fe. Demos gracias a Dios por su testimonio", resaltó Benedicto XVI.

Durante su reflexión Benedicto XVI comentó el evangelio de la liturgia dominical que, en esta ocasión, trata de las palabras de Jesús sobre los últimos tiempos y que se considera, uno de los textos más difíciles de los Evangelios.

"Esta dificultad -explicó el Papa- deriva, tanto del contenido como del lenguaje: se habla de un futuro que supera nuestras categorías, y por esto Jesús utiliza imágenes y palabras tomadas del Antiguo Testamento, pero, sobre todo, inserta un nuevo centro, que es Él mismo, el misterio de su persona y de su muerte y resurrección. Jesús une el presente con el futuro; las antiguas palabras de los profetas encontraron, finalmente, un centro en la persona del Mesías nazareno: Él es el verdadero acontecimiento que, en medio de las zozobras del mundo, es el punto firme y estable".

"Sabemos -prosiguió- que en la Biblia la Palabra de Dios está en el origen de la creación: todas las criaturas, a partir de los elementos cósmicos ?sol, luna, firmamento? obedecen a su Palabra, existen en cuanto "llamados" por ella. Esa potencia creadora de la Palabra divina se ha concentrado en Jesucristo, Verbo hecho carne, y pasa también a través de sus palabras humanas, que son el verdadero "firmamento" que orienta el pensamiento y el camino del hombre en la tierra.

Por eso, Jesús no describe el fin del mundo, y cuando usa imágenes apocalípticas, no se comporta como un "vidente". Al contrario, quiere sustraer a sus discípulos de toda época de la curiosidad por las fechas, las previsiones, y darles, en cambio, una clave de lectura profunda y esencial y, sobre todo, indicar la vía justa sobre la cual caminar, hoy y mañana, para entrar en la vida eterna. Todo pasa ?nos recuerda el Señor?, pero la Palabra de Dios no cambia, y frente a ella cada uno de nosotros es responsable de su comportamiento. En base a esto seremos juzgados".

"Tampoco en nuestros tiempos faltan calamidades naturales, y desgraciadamente, también guerras y violencias. Seguimos necesitando tenemos un fundamento estable para nuestra vida y nuestra esperanza, tanto más a causa del relativismo en el que estamos inmersos. ¡Que la Virgen María nos ayude a acoger este centro en la Persona de Cristo y en su Palabra!", concluyó el pontífice.+