Viernes 24 de junio de 2022

La beatificación de Crescencia Pérez, una gracia especial para la Iglesia

  • 19 de noviembre, 2012
  • Santa Fe
El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, destacó que la vida religiosa de la flamante beata Crescencia Pérez "estuvo marcada por la sencillez, la oración y el cuidado de los pobres y los enfermos, manifestando que el Evangelio es capaz de dar plenitud y alegría a quienes viven según sus valores. Su vida de oración la llevó a una honda experiencia de Dios y a una profunda sintonía espiritual con los hermanos probados por el dolor. La devoción mariana y el deseo de dar a conocer a Jesucristo a sus hermanos marcaron su itinerario espiritual y apostólico". Señaló, además, que "los obispos argentinos queremos expresar nuestra alegría y gratitud por el don de la vida consagrada de la hermana María Crescencia, que reconocemos como una gracia singular para la Iglesia en nuestra Patria".
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El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, destacó que la vida religiosa de la flamante beata Crescencia Pérez "estuvo marcada por la sencillez, la oración y el cuidado de los pobres y los enfermos, manifestando que el Evangelio es capaz de dar plenitud y alegría a quienes viven según sus valores. Su vida de oración la llevó a una honda experiencia de Dios y a una profunda sintonía espiritual con los hermanos probados por el dolor. La devoción mariana y el deseo de dar a conocer a Jesucristo a sus hermanos marcaron su itinerario espiritual y apostólico".

Tras considerar que la beatificación es "una gracia singular para la Iglesia en la Argentina y para las religiosas de la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto", señaló que "la Iglesia nos propone con este acontecimiento un modelo de vida, que muestra la belleza del Evangelio cuando es vivido con radicalidad, coherencia y hondura".

El prelado indicó, además, que "los obispos argentinos queremos expresar nuestra alegría y gratitud por el don de la vida consagrada de la hermana María Crescencia, que reconocemos como una gracia singular para la Iglesia en nuestra Patria".

"Queremos valorar y agradecer el testimonio y la entrega de tantas mujeres que desde el silencio de los claustros o en los más variados servicios apostólicos siguen manifestando la sobreabundancia de la gratuidad en sus vidas", subrayó.

Por último, monseñor Arancedo invitó a los fieles a reconocer en esta beatificación "una nueva llamada de Dios para responder a la común vocación a la santidad que todos recibimos en el bautismo, según la rica y vigente enseñanza del Concilio Vaticano II. Los santos son quienes, mejor que nadie, han plasmado el estilo pastoral que reclama la nueva evangelización y que se caracteriza por la alegría, el entusiasmo y la cercanía. A ellos volvemos nuestra mirada para animarnos en la misión y a su intercesión confiamos nuestros proyectos pastorales".+