Lunes 6 de diciembre de 2021

Francisco destacó la tarea de una organización que asiste a los descartados

  • 20 de septiembre, 2019
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Audiencia con los participantes en el simposio organizado por SOMOS Community Care
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El papa Francisco recibió hoy a los participantes en el simposio que lleva por tema: “La familia inmigrante y sus exigencias sanitarias”, organizado por SOMOS Community Care, que desde hace años se dedica a la asistencia y a la atención sanitaria de quienes viven en Nueva York al margen de la sociedad, en situaciones de pobreza y carestía.



El pontífice destacó que con su tarea difunden la cultura del encuentro, “donde nadie es descartado ni adjetivado; sino donde todos son buscados, porque son necesarios, para reflejar el Rostro del Señor”.



Su compromiso cotidiano, les dijo, se dirige a contrastar esa cultura del descarte que domina en muchos escenarios sociales.



“Al hacer eso, son protagonistas de un cuidado global de la persona que pone a disposición con generosidad y altruismo, un servicio integral de médicos y agentes socio-sanitarios, quienes garantizan prestaciones de medicina preventiva, de terapias y rehabilitación”, sostuvo, y agregó: “Esta solidaridad con los enfermos es un verdadero tesoro y es un signo distintivo del cuidado y la asistencia sanitaria auténtica, que ponen en el centro a la persona y sus necesidades”.



“Su organización se distingue por la relación de empatía y de confianza que consigue instaurar con los enfermos y sus familias, compartiendo su vida y acercándose a su cultura y lengua, con el fin de favorecer la relación humana”, valoró.



Francisco alabó el compromiso personal que tienen los miembros de SOMOS, con aquellos a los que asisten.



“Ante una sociedad que tiende a un marcado individualismo, es necesario alentar la actitud de esta asociación”, consideró.



El Papa señaló que la asistencia sanitaria está reconocida como un derecho humano universal y como una dimensión esencial del desarrollo humano integral.



“Aun así, en el mundo sigue siendo todavía un derecho garantizado a pocos y vedado a muchos. Y se debe indicar que, con frecuencia, allí donde está garantizada la asistencia al enfermo, la misma está dominada por el tecnicismo, que termina por prevalecer sobre la persona, desnaturalizando el sentido último del cuidado [mismo]”, agregó.



Francisco precisó que “aun cuando no todas las intervenciones médicas producen la curación física, la asistencia sanitaria prestada con un corazón humano tendrá siempre la capacidad de beneficiar la vida, en el espíritu y en el cuerpo”.



Por eso, concluyó, el compromiso de cada operador sanitario junto al enfermo “encuentra su expresión más madura y también más eficaz cuanto está animado por el amor. Y, a partir de gestos cotidianos, este estilo hace que la cultura del cuidado florezca como elemento esencial del bien común”.+