Jueves 30 de junio de 2022

Mons. Lozano en la misa en la Casa de Gobierno: abrir el corazón a los hermanos

  • 22 de diciembre, 2017
  • San Juan
"Cuando abrimos el corazón a Dios y a los hermanos sentimos que nuestro pecho se ensancha y es capaz de albergar otras vidas más desfavorecidas o atravesadas por el dolor o la angustia existencial. En los últimos días cuánta gente he visto amargada ante tanta violencia, abuelos tristes por no saber cómo será el porvenir, enojos y desencuentros", advirtió el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, al presidir la misa en vísperas de Navidad en la Casa de Gobierno provincial.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, presidió la misa en vísperas de Navidad en los jardines de la Casa de Gobierno, donde se preguntó "por qué cuesta tanto hoy la alegría" y llamó a abrir el corazón a Dios y a quienes más lo necesitan".

"Cuando abrimos el corazón a Dios y a los hermanos sentimos que nuestro pecho se ensancha y es capaz de albergar otras vidas más desfavorecidas o atravesadas por el dolor o la angustia existencial. En los últimos días cuánta gente he visto amargada ante tanta violencia, abuelos tristes por no saber cómo será el porvenir, enojos y desencuentros", sostuvo delante del gobernador provincial Sergio Uñac y otras autoridades.

El prelado advirtió que "como en toda familia, la alegría no es completa cuando una parte de ella atraviesa situaciones de dolor", por lo que exhortó a ampliar "el corazón al mundo, a los países que padecen guerra, persecuciones, desplazamientos".

Monseñor Lozano también pidió mirar a la Virgen, al asegurar que ella "es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura".

"Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes", agregó citando la exhortación apostólica Evangelii gaudim.

"En cada Navidad Dios nos vuelve a mostrar su ternura, la fuerza renovada y renovadora de su amor sin límites por cada uno de nosotros, y nos convoca a recibirlo en nuestros hermanos. Abramos el corazón a su venida", concluyó.+

» Texto completo de la homilía


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