Miércoles 1 de diciembre de 2021

Pesar en San Juan de Cuyo por la muerte del vicario general

  • 31 de octubre, 2017
  • San Juan de Cuyo
El arzobispado de San Juan de Cuyo comunicó con pesar el fallecimiento del presbítero Román Rogelio del Rosario Becerra, vicario general de la arquidiócesis. Sus restos son velados en la capilla del Colegio del Tránsito de Nuestra Señora y serán sepultados el 1º de noviembre a las 11 en el cementerio de la capital, previa celebración de la misa a las 10 en la misma capilla.
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El arzobispado de San Juan de Cuyo comunicó con pesar el fallecimiento del presbítero Román Rogelio del Rosario Becerra, vicario general de la arquidiócesis. Sus restos son velados en la capilla del Colegio del Tránsito de Nuestra Señora (General Acha y Abraham Tapia, Trinidad) y serán sepultados el 1º de noviembre a las 11 en el cementerio de la capital.

El sacerdote, de 62 años, falleció en la mañana del 31 de octubre, mientras se encontraba al cuidado de las Hermanas del Colegio del Tránsito de Nuestra Señora, por un delicado cuadro de salud.

Durante el día de hoy serán celebradas dos misas en su memoria en la capilla del colegio: una a las 16, presidida por el arzobispo, monseñor Jorge Lozano, y otra a las 20. El sepelio será mañana a las 11 en el Cementerio de la Capital, previa celebración de la Santa Misa a las 10 horas en la misma capilla del Colegio El Tránsito.

El padre Román Becerra nació en la ciudad de San Juan el 29 de septiembre de 1955. Cursó estudios primarios en el colegio Santo Domingo y secundarios en la Escuela de Comercio Libertador Gral. San Martin. Posteriormente ingresó al seminario San Carlos Borromeo, de la Ciudad de Rosario, y recibió su ordenación sacerdotal el 20 de diciembre de 1982.

Su trayectoria sacerdotal
Durante dos años fue formador del Seminario Menor de Rosario.

En 1984 llegó a la capital de San Juan, donde fue designado vicario parroquial de la Santísima Trinidad, cumpliendo funciones además como capellán del Colegio El Tránsito y en el Hospital Rawson.

Posteriormente fue trasladado como párroco de Nuestra Señora de Fátima, tarea que cumplió hasta el año 1990.

Su celo sacerdotal y el cariño por los más necesitados, lo llevó en 1985 a impulsar la catequesis para personas con capacidades especiales.

Al inicio de la década del 90, fue designado vicario de la parroquia San Juan Bautista, en la iglesia catedral.

Si uno de sus desvelos fue la catequesis especial, lo fue también el cariño que sentía por la ayuda espiritual a los enfermos. Fue fundador junto a otros presbíteros del Servicio Sacerdotal Nocturno en 1992. Y en 1995 organizó los equipos del Teléfono de la Esperanza para atención del suicida.

Desde 1996 hasta el 2000 fue párroco de la Santísima Trinidad, pasando luego a cumplir funciones, también de párroco, en Nuestra Señora de la Merced, en la ciudad capital.

En 2003 fue designado vicario general de la arquidiócesis de San Juan de Cuyo.

En 2007, al cumplir 25 años como sacerdote, el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró prelado de honor, pasando a formar parte de la familia pontificia.

Pese a su delicada salud, que lo llevó a vivir bajo los cuidados de la comunidad de las hermanas del Colegio del Tránsito de Nuestra Señora, el sacerdote continuó con sus tareas pastorales y de ayuda espiritual hasta que sus fuerzas se fueron limitando. Quedó bajo el cuidado de las religiosas hasta los últimos días.+