Sábado 4 de diciembre de 2021

Mons. Cargnello: "Mama Antula y Cura Brochero nos interpelan en el Año de la Misericordia"

  • 30 de junio, 2016
  • Salta (AICA)
El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, envió el, miércoles 29 de junio, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, una carta pastoral en la que agradeció los frutos del Congreso Eucarístico Nacional y llamó a "preparar nuestros corazones para dos regalos": la canonización del beato Cura Brochero y la beatificación de la Sierva de Dios Mama Antula.
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El arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, envió el, miércoles 29 de junio, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, una carta pastoral en la que agradeció los frutos del XI Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en la ciudad de San Miguel de Tucumán, del 16 al 19 de junio.

"Dios nos regaló una verdadera celebración de la fe que tuvo su centro en Jesucristo en la Eucaristía y movilizó a miles de hermanos desde las raíces más hondas de la cultura del Noroeste Argentino y de la patria, en la expresión de la piedad popular. Damos gracias a Dios por todo lo que nos ha dado y nos dará como fruto de este Congreso", expresó.

También, recordó que la "Iglesia particular de Salta se preparó en sus parroquias, escuelas, comunidades, instituciones y movimientos, recorriendo un camino de reflexión, plegaria y comunión, que culminó en Güemes, durante los días 27 al 29 de mayo en el Congreso Eucarístico Arquidiocesano".

Asimismo, agradeció a los sacerdotes, religiosos y laicos "que dieron lo mejor de sí participando, animando, colaborando en estos acontecimientos que nos fortalecen", y destacó particularmente la labor de los organizadores ?en especial de los presbíteros Ángel Casimiro y Carlos Correa-, las comunidades y los sacerdotes en Tucumán.

"La generosidad de cada uno y de todos constituye una parte de la fuente de gracia que redunda en el crecimiento de nuestra Iglesia particular. ¡Muchísimas gracias!", dijo. "El bien que hacemos en la comunión de la Iglesia alimenta la fuente espiritual que beneficia al Pueblo de Dios. Se trata del misterio del intercambio de bienes espirituales por el cual la santidad de uno beneficia a los otros mucho más que el daño que su pecado les haya podido causar", expresó.

Además, con motivo del Año de la Misericordia, el prelado afirmó que "hemos de preparar nuestros corazones para dos regalos que constituyen verdaderos detalles de ese amor para la Iglesia en la Argentina y para la patria misma: la beatificación de la Sierva de Dios María Antonia de la Paz y Figueroa ?más conocida como Mama Antula- y la canonización del beato José Gabriel del Rosario Brochero (Cura Brochero)".

La beatificación de Mama Antula será celebrada en Santiago del Estero, el sábado 27 de agosto, y la canonización del Cura Brochero tendrá lugar en Roma, el domingo 16 de octubre. "Ambos acontecimientos constituyen un llamado muy fuerte para que asumamos con entusiasmo lo que san Juan Pablo II llamó ?el urgente camino pastoral de la santidad?", manifestó el arzobispo.

"Ambos nos invitan a desinstalarnos y a salir de nosotros mismos. Ambos nos alegran y bendicen desde el cielo. Su testimonio nos provoca a convertirnos, a cultivar la comunión, a renovar nuestro compromiso evangelizador", señaló.

"En el Año de la Misericordia, la presencia del Señor y de la Virgen del Milagro -cuyas imágenes peregrinas despertaron el amor y el entusiasmo de tucumanos y argentinos, en el Congreso Eucarístico de Tucumán- nos interpelan", concluyó.

Mama Antula y el Cura Brochero
María Antonia de la Paz y Figueroa fue una laica nacida en 1730 que, en su Santiago natal, al descubrir el vacío espiritual provocado por la expulsión de los jesuitas en 1767, experimentó el llamado a hacerse cargo de proponer el camino de la santidad mediante los Ejercicios Espirituales. Esto la llevó a convertirse en caminante del Espíritu hasta llegar a Buenos Aires donde fundó la Santa Casa de Ejercicios, que aún se conserva, y a servir a los pobres con heroica dedicación.

José Gabriel del Rosario Brochero fue un sacerdote que se dio todo por amor a sus fieles, y procuró el
servicio a los mismos sin medir esfuerzos y con heroica dedicación, hasta morir enfermo y totalmente entregado al Señor. Hizo de los Ejercicios Espirituales el instrumento de santificación de su parroquia y cargó sobre sus hombros a la persona entera de la que se ocupó ofreciéndole educación y progreso.

Texto completo de la carta de Mons. Cargnello.+