Domingo 5 de diciembre de 2021

Ante el posible aborto de un niño anencefálico

  • 3 de junio, 2016
  • Salta (AICA)
Una niña wichí, discapacitada, fue atacada por un grupo de hombres en tierras ancestrales de las comunidades Lhaka Honhat. Tiene un embarazo de seis meses y el feto es anencefálico. Las autoridades hospitalarias decidieron practicarle un aborto. Ante esta decisión, el Instituto de la Familia y la Vida "Juan Pablo II" de la Universidad Católica de Salta, cuya directora es Rosa Zanca, hizo público hoy un comunicado en el que fija su posición moral.
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Una niña wichí, discapacitada, fue atacada por un grupo de hombres en tierras ancestrales de las comunidades Lhaka Honhat. Tiene un embarazo de seis meses y el feto es anencefálico. Las autoridades hospitalarias decidieron practicarle un aborto.

Ante esta decisión, el Instituto de la Familia y la Vida "Juan Pablo II" de la Universidad Católica de Salta, cuya directora es Rosa Zanca, hizo público hoy un comunicado en el que fija su posición moral.

El comunicado está precedido por un texto del doctor René Favaloro: "En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad".

El comunicado
El Instituto de la Familia y la Vida de la Universidad Católica de Salta ante el conocimiento del caso de la niña de la comunidad Wichi que se encuentra cursando un embarazo de un niño anencefálico, expresa su cercanía y dolor ante este lamentable diagnóstico y al mismo tiempo hace pública su opinión al respecto.

Un niño con anencefalia, debido a su innegable condición humana, merece ser tratado con respeto y dignidad, como cualquier otro hombre. "El hecho de su grave patología no le quita dignidad ni lo convierte en despreciable; por el contrario, lo transforma en un ser humano sumamente frágil y digno de protección".

Por su severa patología y su corta expectativa de vida, es una criatura frágil e indefensa a la que hay que cuidar, y no por ello aplicar tratamiento, hasta que devenga su inevitable muerte. Ante la insignificancia de cualquier procedimiento médico, se impone la necesidad de proporcionarle calor y cuidados básicos, sin incurrir en tratamientos desproporcionados. Por lo demás, el pronóstico fatal de una criatura anencefálica jamás justifica el aborto.

Al mismo tiempo, resulta fundamental informar, acompañar y brindar sostén médico y psicológico a toda la familia, para poder superar la muerte del niño.

En efecto, particularmente la mamá, necesita contención y apoyo del personal de salud, proporcionando atención psicológica profesional desde el primer momento, pues se trata de una madre con un hijo gravemente enfermo.

Tener una actitud empática mejorará la sensación de soledad y dolor, contribuyendo a la aceptación del pronóstico lamentable del niño, preparando a todos para salir adelante tras la angustia y el dolor.

En este sentido, cabría aplicar y completar el viejo aforismo médico: "Si puedes curar, cura; si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, consuela", y si no puedes siquiera consolar, acompaña.

Salta, 3 de junio de 2016. Rosa Zacca, directora.+