Sábado 13 de agosto de 2022

Mons. Aguer: La Eucaristía es el mayor don de la misericordia divina

  • 30 de mayo, 2016
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
Una nutrida cantidad de fieles de la arquidiócesis de La Plata participó, el sábado 28 de mayo, de la fiesta del Corpus Christi y de la Jornada de la Misericordia que se celebró en adhesión al Año Jubilar de la Misericordia. La misa fue presidida en la catedral platense por el arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, y concelebrada por sus obispos auxiliares, Mons. Nicolás Baisi y Mons. Alberto Bochatey OSA, y decenas de sacerdotes diocesanos y religiosos. En su homilía Mons. Aguer destacó que "la Eucaristía es el mayor don de la misericordia divina".
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Una nutrida cantidad de fieles de la arquidiócesis de La Plata participó, el sábado 28 de mayo, de la fiesta del Corpus Christi y de la Jornada de la Misericordia que, con el lema Misericordiosos como el Padre, se celebró en adhesión al Año Jubilar de la Misericordia.

La santa misa fue presidida en la neogótica catedral platense por el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, y concelebrada por sus dos obispos auxiliares, monseñor Nicolás Baisi y monseñor Alberto Germán Bochatey OSA, y decenas de sacerdotes diocesanos y religiosos, procedentes de los cinco partidos (La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio), que conforman la arquidiócesis de La Plata.

En su homilía monseñor Aguer destacó que "la Eucaristía es el mayor don de la misericordia divina" y propuso, como gran desafío pastoral, "trabajar para que los bautizados vayan a misa", ya que la Argentina es uno de los países con menor concurrencia de católicos a la misa dominical.

El prelado destacó, asimismo, la gran cantidad de fieles presentes, especialmente niños, y tuvo especiales palabras de reconocimiento a los monaguillos de las distintas parroquias que en gran número participaron de la celebración.

Al término de la misa se llevó a cabo la procesión con el Santísimo Sacramento. Este año tomó por la calle 51 y recorrió cinco cuadras, hasta la plaza Islas Malvinas en 19 y 51.

Allí monseñor Aguer impartió la bendición final con el Santísimo y a continuación los sacerdotes atendieron confesiones. En diversos puestos preparados al efecto se presentaron las catorce obras de misericordia, corporales y espirituales. Igualmente, en distintos espacios de animación, se promovió la participación de los laicos en las distintas obras de misericordia que la arquidiócesis tiene a su cargo. Muchos fieles llevaron como donaciones pañales M y G y leche larga vida.

En los catorce puestos hubo religiosos y laicos comprometidos con distintas obras de misericordia en colegios, hospitales, cárceles y hogares de niños, entre otros. Se buscó, así, mostrar lo que se está haciendo y numerosos fieles se comprometieron a sumarse a las diferentes iniciativas.

Grupos musicales católicos aportaron igualmente su cuota festiva y de compromiso. Los niños y jóvenes, como era previsible, se destacaron por su alegre participación. Iban y venían repartiendo invitaciones a los distintos apostolados y mostrando lo que se realiza. Asimismo, grupos de scouts católicos repartieron la merienda a los concurrentes.

Originalmente, esta Jornada Arquidiocesana de la Misericordia se había anunciado para el sábado 2 de abril último, en el tercer aniversario del trágico temporal e inundación de La Plata, el 2 de abril de 2013, y en el 34º aniversario del desembarco en las Islas Malvinas. El alerta meteorológico emitido para la región, horas previas al encuentro, motivó que fuera postergado. En una posterior reunión del Consejo Presbiteral, monseñor Aguer resolvió unir la Jornada con Corpus y resaltar, de ese modo, la unión de la Eucaristía, sacramentum caritatis, con la misericordia.

La lluvia tampoco faltó en esta jornada. Cuando estaba terminando se hizo presente con intensidad. "Una muestra -destacó un sacerdote- de que el Señor nos regaló un buen tiempo para rezar, festejar, escucharnos y aprender. El agua del final nos recordó, igualmente, que siempre debemos ser cobijo para nuestros hermanos. Y que cualquier tiempo es bueno para ser misericordioso".+