Jueves 26 de mayo de 2022

Acompañarán a los peregrinos el Negro Manuel y el Padre Salvaire

  • 30 de septiembre, 2015
  • Mercedes (Buenos Aires) (AICA)
Se incorpora este año a la Peregrinación a Luján el recuerdo agradecido a los dos grandes apóstoles de la Virgen de Luján, que trasmitieron al pueblo argentino la profunda devoción hacia Ella: el Negro Manuel y el padre vicentino Jorge María Salvaire, informó Mons. Juan Guillermo Durán, sacerdote de la arquidiócesis de Mercedes-Luján y promotor de los procesos de beatificación de ambas personalidades.
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"Se incorpora este año a la Peregrinación a Luján el recuerdo agradecido a los dos grandes apóstoles de Nuestra Señora de Luján, que trasmitieron al pueblo argentino la tierna y profunda devoción hacia Ella: el Negro Manuel, allá por el año 1630; y el sacerdote vicentino Jorge María Salvaire, en la segunda mitad del siglo XIX", informó monseñor Juan Guillermo Durán, sacerdote perteneciente a la arquidiócesis de Mercedes-Luján y promotor de los procesos de beatificación de ambas personalidades, sobre los cuales efectuó una breve relación.

"El Negro Manuel -explicó a AICA Mons. Durán-, desde el milagro de la carreta, siempre se consideró como propiedad exclusiva de la Santísima Virgen: "Soy de la Virgen nomás", repetía sin cesar. De este modo su vida de fiel servidor quedó definitivamente unida a la Virgen de Luján, a quien él reconocía como su ´Dueña y su Madre´, expresando esta pertenencia a la Purísima con rara candidez y emotiva simplicidad. El Negro Manuel vive en el pueblo creyente que ama a la Virgen como Madre, con preferencia en los humildes, en los que sufren, en quienes padecen males, esclavitudes e injusticias".

"El Padre Jorge María Salvaire -señaló el sacerdote historiador-, fue educador de la juventud, vicario cooperador de la parroquia de Luján, misionero entre los indios y pobladores del campo, amparo de los pobres y enfermos, historiador de la Virgen de Luján, difusor de su culto y promotor de su coronación pontificia, organizador de sus grandes peregrinaciones, impulsor del progreso de la Villa de Luján, rector y capellán del Santuario, a la vez que iniciador de la construcción de la gran basílica, meta de nuestra marcha".

"Que al llegar a Luján y entrar en la basílica -deseó Mons. Durán- nos acompañe la fraterna presencia espiritual del Negro Manuel y del Padre Salvaire, cuyos cuadros estarán expuestos junto al altar mayor, pues para nosotros, como lo fue para ellos, la Virgen de Luján es y será siempre la ´Reina y Señora´ de nuestros corazones. Madre amada de la Patria y amparo de los pobres y afligidos".+