Martes 27 de septiembre de 2022

El asesinato de un sacerdote, "prueba cabal" de una sociedad "enferma de violencia"

  • 31 de agosto, 2015
  • Alta Gracia (Córdoba) (AICA)
El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, presidió la misa exequial ofrecida por el eterno descanso del presbítero Luis Jesús Cortez, asesinado en su casa de Alta Gracia. El prelado consideró que lo sucedido "es un espanto y una injusticia", y llamó a reflexionar sobre lo que está sucediendo en el país con la escalada de violencia. También reiteró que la Argentina está "enferma de violencia"
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El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, presidió la misa exequial ofrecida por el eterno descanso del presbítero Luis Jesús Cortez, asesinado el sábado 29 de agosto en su casa de Alta Gracia. El párroco emérito de Nuestra Señora de la Merced, de 73 años y 46 de servicio sacerdotal, fue hallado sin vida. Las pericias confirmaron que fue estrangulado, y que intentaron esconder el crimen incendiando su casa.

El arzobispo consideró que lo sucedido "es un espanto y una injusticia" para con el padre Luis, y llamó a reflexionar sobre lo que está sucediendo en el país con la escalada de violencia. "Estamos transando con la cultura de la muerte", remató el arzobispo, visiblemente compungido por lo ocurrido.

"Las autoridades tienen que brindar su protección y justicia. Pero también la sociedad tiene que reaccionar" dijo el pastor cordobés. "No podemos aceptar la cultura de la muerte donde pareciera que la vida de las personas no tiene valor. No lo podemos aceptar como un dato más, con indiferencia. Hay que reaccionar, no se puede aceptar la violencia", agregó el prelado.

Monseñor Ñáñez pidió "reaccionar" en la familia, "viviendo otro clima", y en el barrio, "tratando con respeto y cuidado" a los vecinos. "Luego, no podemos tolerar discursos que fomentan enfrentamientos.
Si yo voy aceptando que se atente contra la vida, después aparecen estas cosas", dijo en clara alusión al aborto y la cultura de la muerte.

El arzobispo de Córdoba recordó que algunos "se escandalizaron" cuando los obispos dijeron que la Argentina estaba "enferma de violencia". Señalando el féretro del párroco asesinado, dijo; "Esta es la prueba cabal de que estamos enfermos".+