Miércoles 10 de agosto de 2022

Una multitud celebró al beato Ceferino

  • 31 de agosto, 2015
  • Chimpay (Río Negro) (AICA)
Miles de fieles se acercaron a la localidad de Chimpay para celebrar la fiesta en honor del beato Ceferino Namuncurá, a quien la Iglesia recuerda cada 26 de agosto. En la misa central hubo un llamado a "tener una cercanía a Dios para poder servir al pueblo".
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Miles de fieles se acercaron a la localidad de Chimpay para celebrar la fiesta en honor del beato Ceferino Namuncurá, a quien la Iglesia recuerda cada 26 de agosto. El centro de las actividades fue el Parque Ceferiniano, al que se accede por la Ruta Nacional 22 y por donde circularon miles de peregrinos.

En el día de la memoria litúrgica del "lirio de la Patagonia", se realizó la tradicional Oración del Amanecer, tras la vigilia que cada año realiza un grupo de jóvenes. A las 11 fue la misa central de las fiestas en honor del beato, presidida por monseñor Marcelo Cuenca Revuelta, obispo de Alto Valle del Río Negro, y acompañada por otros prelados y sacerdotes de la región.

La celebración eucarística comenzó tras la prolongada procesión de la imagen de Ceferino y de la Virgen de Luján. Junto con monseñor Cuenca, concelebraron los otros obispos de la provincia de Río Negro, monseñor Juan José Chaparro CMF, obispo de San Carlos de Bariloche, y monseñor Esteban Laxague, obispo de Viedma.

En la homilía, monseñor Cuenca invitó a comprometerse con la propuesta de vida cristiana y "tener una cercanía a Dios para poder servir al pueblo". También expresó: "Somos capaces de caminar juntos, somos el pueblo de Dios. No se olviden de ser pueblo".

Más tarde, en la oración de los fieles, se pidió por los niños, jóvenes y ancianos, y especialmente se habló de Rodrigo Hredil, un joven de San Antonio que está ausente de su hogar desde hace un mes. Monseñor Laxague también evocó a Daniel Solano, un joven de Choele Choel que se encuentra desaparecido desde hace casi cuatro años.

Antes de la bendición, el padre Pedro Narambuena SDB leyó una carta enviada desde Roma por el papa Francisco a todos los fieles de Ceferino. "Me uno espiritualmente con ustedes", decía la misiva papal.+