Jueves 1 de diciembre de 2022

Monseñor Enrique Rau, en el recuerdo de los fieles

  • 24 de agosto, 2015
  • Mar del Plata (Buenos Aires)
A 44 años de la muerte del primer obispo diocesano, monseñor Enrique Rau, se celebró una misa en la escuela que lleva su nombre para dar gracias por su ministerio pastoral y recordar su legado. Monseñor Antonio Marino, obispo diocesano, bregó por una educación de calidad y en la fe para los niños.
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A 44 años de la muerte del primer obispo diocesano, monseñor Enrique Rau, se celebró una misa en la escuela que lleva su nombre para dar gracias por su ministerio pastoral y recordar su legado.

El obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, visitó la obra educativa del barrio Termas Huincó y compartió una jornada con los alumnos de nivel inicial y primario, directivos, la unión de padres y algunas familias de la comunidad. La misa fue concelebrada por el presbítero Hernán David, párroco del lugar y el presbítero Maximiliano Frías, vicario parroquial.

"Celebramos esta misa en acción de gracias por un nuevo aniversario del obispo fundador de esta diócesis. Antes dependíamos de la arquidiócesis de La Plata, pero por la extensión del territorio se hizo necesario crear varias diócesis, entre ellas, ésta de Mar del Plata", contó monseñor Marino.

"Ustedes saben ?prosiguió- que los obispos cuidamos mucho de la educación de los niños y jóvenes. La Iglesia siempre se ha interesado en fundar escuelas y se ha preocupado por dar buena formación a niños y jóvenes. Esta es una ocasión para entender la importancia que tiene este tiempo que se pasa en el jardín, en la escuela primaria y secundaria".

Ante la mirada atenta de los niños del jardín y la escuela, monseñor Marino expresó: "Jesús nos invita a que todos los domingos de la vida, participemos de esta fiesta, a excepción de que estemos enfermos. Nunca le digamos que no a Jesús, no sólo asistiendo a misa, sino poniendo en práctica todo aquello que Él nos enseñó, y lo que ustedes aprenden en el catecismo, la ley de Dios, las enseñanzas de Jesús".

"Yo en esta misa pido por todos ustedes; en primer lugar por los niños que son los destinatarios, la razón de ser de esta institución, también por sus padres, y por toda esta comunidad educativa para que esta casa fundada por Monseñor Rau, con la finalidad de la formación cristiana de los niños y jóvenes, se pueda cumplir siempre", destacó el prelado.

Finalmente, releyendo un cartel que estaba colocado en una pared del gimnasio donde se realizó la misa, dijo: "Hay que vivir con alegrías las pequeñas cosas de la vida. No te prives de pasar un buen día, dice allí el papa Francisco. El camino de la verdadera alegría nos lo enseña Jesús, y hay que recordarlo en las pequeñas cosas de cada día en casa, en la escuela, y en el trato con los demás".

Al concluir la misa, miembros de la unión de padres de familia de la escuela acercaron al obispo una cruz que será emplazada en el gimnasio y hace varios años debió quitarse de lo que fue la capilla original de la escuela por peligro de derrumbe. La cruz fue bendecida por el obispo al igual que las paredes del gimnasio que fue construido hace poco tiempo.+