Miércoles 12 de mayo de 2021

Mons. Uriona reclamó la intervención del Estado para combatir la trata de personas

  • 29 de mayo, 2015
  • Río Cuarto (Córdoba)
"La trata de personas, la violencia de género y la prostitución son problemas gravísimos y la Iglesia tiene que involucrarse y lo está haciendo", advirtió el obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP, en el marco de las Jornadas de Concientización contra la Trata de Personas, la Prostitución y la Violencia de Género" que se realizó los días 27, 28 y 29 de mayo en la parroquia San Martín de Porres. El prelado consideró que el Estado tiene que "intervenir con políticas en esta problemática" y consideró indispensable "concientizar y educar" sobre estos problemas. "El cierre de prostíbulos en la provincia ayuda, pero no es la solución de fondo", sostuvo.
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"La trata de personas, la violencia de género y la prostitución son problemas gravísimos y la Iglesia tiene que involucrarse y lo está haciendo", advirtió el obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP, en el marco de las Jornadas de Concientización contra la Trata de Personas, la Prostitución y la Violencia de Género" que se realizó los días 27, 28 y 29 de mayo en la parroquia San Martín de Porres.

"Hay en la sociedad una degradación moral, que atenta contra la vida y lo estamos viviendo en el mundo entero, en la globalización nadie se salva. Nosotros estamos trabajando en los diferentes ámbitos", destacó.

Monseñor Uriona consideró que el Estado tiene que "intervenir con políticas en esta problemática" y consideró indispensable "concientizar y educar" sobre estos problemas.

"El cierre de prostíbulos en la provincia ayuda, pero no es la solución de fondo", sostuvo.

Las jornadas, declaradas de interés público por el Concejo Deliberante de Río Cuarto, fueron organizadas por Cáritas Diocesana y contaron con la participación de los especialistas Javier Quesada (Cáritas Argentina-Comisión Nacional) y Alicia Peressutti (Vínculos en Red).

En ese marco se leyó el decálogo de compromiso diocesano "La Iglesia le dice NO a la trata de personas, a la prostitución y a la violencia de género".

"Cada ser humano es una persona libre, sea hombre, mujer, niña o niño, y está destinado a existir para alcanzar el bien de todos en igualdad y fraternidad. Toda relación que no respete la convicción fundamental de que todas las personas -sin importar su sexo ni edad-son iguales y que no reconozca que gozan de la misma libertad y dignidad constituye un delito grave de lesa humanidad", se recordó.+