Domingo 24 de octubre de 2021

Mons. Sarlinga advirtió que las celebraciones lefebvristas carecen de validez para los católicos

  • 3 de noviembre, 2014
  • Campana (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, emitió un decreto en el que declara que los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (lefebvristas) no deben celebrar en iglesias, oratorios u otros lugares de culto católico de su jurisdicción eclesiástica, al tiempo que advierte que las celebraciones de los sacramentos presididas por estos sacerdotes carecen de validez, por lo que la asistencia a ellos atenta contra la comunión eclesial.
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El obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Domingo Sarlinga, emitió un decreto en el que declara que los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (lefebvristas) no deben celebrar en iglesias, oratorios u otros lugares de culto católicos de su jurisdicción eclesiástica y advierte a los fieles católicos que las celebraciones de los sacramentos presididas por sacerdotes lefebvristas carecen de validez y la asistencia a ellos atenta contra la comunión eclesial.

El decreto diocesano responde a diversos testimonios, advertencias y consultas enviados a la curia eclesiástica por decanos, párrocos, religiosos y fieles sobre la participación de católicos en sacramentos celebrados en el ámbito de la diócesis por sacerdotes lefebvristas, principalmente en los partidos de Pilar y Escobar y a "la necesidad de superar la confusión que puede crearse en algunos fieles católicos de resultas de separar?la forma litúrgica?de la necesaria comunión eclesial".

En una serie de consideraciones, el obispo, tras referirse a "la posibilidad de que la inobservancia de la comunión se convierta -si se hace conscientemente y de modo pertinaz- ?en la división conocida como cisma", llama la atención de los fieles "sobre el alcance del canon 751, cuando se refiere al cisma como el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia"?y de la pena para quienes atentan "contra la unidad de la Iglesia, poniéndose, de tal modo, fuera de la comunión".

En los fundamentos del decreto se dice también que "la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no cuenta al presente con una posición canónica en la Iglesia y que por ello no ha de ponerse en su misma situación a quienes en la diócesis de Zárate-Campana se acogen conforme a las normas del derecho a la forma extraordinaria del rito romano", y que "en su estado canónico actual los sacerdotes de dicha Fraternidad "no ejercen ministerios legítimos en la Iglesia Católica", y que "hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia".

En su parte declarativa el decreto del obispo de Zárate-Campana dice:

"Los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no deben celebrar en iglesias, oratorios y otros lugares de culto católicos en nuestra diócesis de Zárate-Campana. Tampoco les es lícito ofrecer o dispensar a los fieles católicos la celebración de los otros sacramentos, incluidos la reconciliación (cf c.966) y la celebración de matrimonios (cf. C.1108) los cuales últimos, en estos casos, serían además inválidos, en razón de no contar con las facultades que se requieren.

"No es lícito a los fieles católicos participar de la celebración de la misa en estas condiciones, ni requerir ni recibir sacramentos por parte de los sacerdotes de la citada Fraternidad Sacerdotal San Pío X", incluso en lugares privados tomados como lugares de culto, sin excluir, en caso de pertinacia, también las penas ferendae sententiae que puedan aplicarse, con el espíritu eclesial y de tutela de los fieles.

"En caso de rompimiento de la comunión eclesiástica por los fundados motivos arriba mencionados, para luego ser readmitido en la Iglesia católica se requerirá un itinerario personal de reconciliación (y eventualmente de levantamiento de la censura canónica), según la disciplina aconsejada por la Santa Sede y la propia establecida por el obispo diocesano".

El decreto, fechado el 3 de noviembre de 2014, lleva las firmas de monseñor Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana y del presbítero Guillermo Díaz, secretario canciller.

Texto completo del decreto diocesano