Domingo 26 de septiembre de 2021

Desgarrador testimonio de una religiosa: "En Irak es difícil tener esperanza"

  • 4 de septiembre, 2014
  • Erbil (Irak)
La gente está impaciente, degradada en su dignidad y hasta prefiere morir que seguir viviendo en condiciones inhumanas. Así está la situación de los cristianos y otras minorías religiosas en Irak, según el testimonio de la hermana María Hanna OP, religiosa de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena.
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La gente está impaciente, degradada en su dignidad y hasta prefiere morir que seguir viviendo en condiciones inhumanas. Así está la situación de los cristianos y otras minorías religiosas en Irak, según el testimonio de la hermana María Hanna OP, religiosa de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena.

"Es difícil tener esperanza en Irak o confiar en los políticos", dice la religiosa, quien junto con sus compañeras intenta asistir a los miles de cristianos y mazdeístas. La hermana Hanna intenta explicar la situación que se vive refiriéndose a un pasaje del evangelio: "Somos como el hombre ciego de Jericó, que no tenía más que su voz para implorar misericordia a Jesús. Aunque algunas personas lo ignorasen, otras lo escucharon y lo ayudaron. ¡Nosotras aguardamos que nos escuchen!".

La priora de la congregación en Irak describió en una extensa carta cómo viven los desplazados que debieron abandonar sus hogares a causa del terror implantado en el noroeste del país por las milicias terroristas del autodenominado "Estado Islámico".

"Las cosas se mueven muy lentamente en lo que se refiere a proporcionar refugio, alimentos y necesidades básicas para las personas", relató la religiosa. "Todavía hay gente que vive en las calles. Todavía no hay campamentos organizados fuera de las escuelas que se utilizan como centros de refugiados. Un edificio de tres plantas aún sin acabar también ha sido utilizado como refugio. Para salvaguardar su privacidad, las familias han dividido los espacios en habitaciones utilizando láminas de plástico. Estos lugares parecen establos", describió.

La hermana Hanna también intentó hacer un análisis del contexto actual que se vive en el país: "Es difícil creer que esto pueda suceder en el siglo XXI. Nos preguntamos qué es lo que está sucediendo exactamente: ¿es otro plan o acuerdo para dividir Irak? Si eso es cierto, ¿por quién y por qué? ¿por qué los problemas que hubo en 1916 para dividir Oriente Medio se están repitiendo ahora? En esos momentos se trataba de una cuestión política y personas inocentes pagaron por ello. Es evidente que ahora hay gente astuta y culpable de la división de Irak. En 1916 perdimos a seis hermanas, muchos cristianos murieron y muchos fueron dispersados: ¿es circunstancial la situación de división que ahora afrontamos o es deliberada?".

La religiosa dominica denunció la persecución a las familias cristianas, la situación de hacinamiento o aislamiento que deben sobrellevar, e incluso el secuestro de menores. También se refirió al asalto y profanación de los conventos dominicos y otros templos cristianos.

"Nuestro convento de Tel Kaif está siendo utilizado como sede del Estado Islámico. También sabemos que han ocupado nuestro convento de Karakosh. Los que han llegado recientemente nos han dicho que las santas imágenes, los iconos y todas las estatuas están siendo destruidas. Las cruces han sido derribadas de los tejados de las iglesias y han sido reemplazadas por las banderas del Estado Islámico", lamentó.

"Por último ?escribió en su extensa carta- tenemos que decir que la gente está perdiendo la paciencia. Han perdido todo lo que tenían en sus lugares de origen: iglesias, campanas de las iglesias, barrios y vecinos. Es desgarrador para ellos escuchar que sus hogares han sido saqueados. Aunque aman sus lugares de origen, la mayoría de ellos están pensando en abandonar el país para poder vivir con dignidad y encontrar un futuro para sus hijos. Es difícil tener esperanza en Irak o confiar en los líderes políticos".+