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UN MEDIO INSEGURO PARA EVITAR EL SIDA

Ciudad del Vaticano, FEB 9 (AICA): A principios de octubre de 2003 la cadena de televisión británica BBC grabó una entrevista con el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia. En sus declaraciones, el cardenal afirmaba, entre otras cosas, que muchos estudios científicos permiten dudar de la seguridad del uso de los preservativos para evitar el contagio del sida.

El programa se emitió el domingo 12 de octubre. Pero ya antes algunos periódicos habían publicado fragmentos de la entrevista y declaraciones de un portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en contra del cardenal López Trujillo. Sin embargo, la propia OMS había reconocido que la tasa de fallas del preservativo es del 10%.

La Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales denunció la emisión de “dos programas parciales y hostiles contra la Iglesia católica” emitidos por la BBC (uno de los cuales incluía la entrevista con el cardenal López Trujillo). “Durante muchas décadas  –afirmaban los obispos-,  la BBC mereció y gozó en el mundo entero de una buena reputación por su corrección y objetividad, sobre todo en lo que se refiere a sus programas informativos. Esta reputación se empaña cada vez más. En Inglaterra y Gales hay una preocupación considerable, porque algunos componentes de la BBC son simplemente hostiles a las creencias religiosas y a cualquier sentido tradicional de lo sagrado”.

Por su parte, un informe de Human Life International (HLI) muestra la conexión entre la BBC y la International Planned Parenthood Federation (IPPF), organización que promueve en todo el mundo el aborto y los anticonceptivos. Asimismo la HLI puso de manifiesto que, pese a la masiva distribución de preservativos en Africa durante los últimos 20 años, la tasa de sida aumentó exponencialmente. Sin embargo, allí donde se practicó la abstinencia sexual, como en Uganda, dicha tasa disminuyó enormemente.

Con el fin de clarificar todo este asunto, el cardenal López Trujillo concedió otra entrevista a Radio Vaticano el 11 de octubre, cuyo texto íntegro es el siguiente:


–¿Podría explicar su postura exacta, tal como la manifestó a la BBC, en relación a la ineficiencia de usar preservativos para prevenir la difusión del SIDA?

–Acerca de mis declaraciones en una reciente entrevista para Panorama BBC, me gustaría exponer lo siguiente:

Yo imaginaba que el tema era mejor conocido. Sin embargo, estoy sorprendido con algunas de las reacciones. El asunto resulta más curioso aún, porque el programa no se emitió todavía. El tema del “sexo seguro” fue tratado en varios estudios científicos. Entre mis propósitos estaba el de no desorientar a la gente, especialmente a la juventud, haciéndoles pensar que hay “seguridad”, donde la seguridad no fue demostrada. ¡Cuántos jóvenes tomaron el camino de la promiscuidad, empujados por falsas hipótesis, y fueron víctimas de esta pandemia! ¡Es una responsabilidad muy seria!

En la entrevista, de una hora de duración, respondí a la BBC sobre cuestiones relativas a la familia y a la vida. Una de las preguntas versaba sobre el tema del “sexo seguro”. Yo afirmé lo siguiente: no se puede realmente hablar de sexo seguro, llevando a la gente a pensar que el uso de preservativos es el modo de evitar el peligro del VIH y de superar así la pandemia del sida. Tampoco se debe hacer creer a la gente que los preservativos proporcionan una seguridad absoluta. No dicen que hay un porcentaje de riesgo serio, no sólo de contraer el SIDA, son también otras enfermedades de transmisión sexual, y que el porcentaje de fallas es bastante alto.


–¿Qué estudio científico usó usted para apoyar su afirmación?

–Hay muchos estudios publicados que arrojan dudas bien fundadas sobre la “seguridad” del uso de preservativos. Jacques Suaudeau, un médico que siguió de cerca el debate sobre el SIDA y el problema en Africa, tiene un artículo importante en nuestro Lexicon, repleto de bibliografía sobre el tema. Conocemos el resultado de un estudio realizado por grupos que representan a 10.000 médicos que acusan al Centre for Disease Control (CDC), de Estados Unidos, de ocultar una investigación del propio gobierno estadounidense que muestra la “ineficacia de los condones para prevenir las enfermedades de transmisión sexual”. Este estudio del instituto Católico de la Familia y los Derechos Humanos (entidad de Nueva York que examina la actividad de la ONU en maestrías relacionadas con la familia y la vida) afirma que la negativa de la CDC a reconocer este hecho “contribuyó a una epidemia masiva de enfermedades de transmisión sexual”.


-¿Cuál es su opinión sobre la respuesta de la OMS?

No he visto ninguna respuesta de la Organización Mundial de la Salud; y no resulta extraño, porque el programa no se emitió todavía. En todo caso, la OMS es meritoria en su trabajo para curar muchas enfermedades. Pero, en relación al preservativo, la OMS debería acometer serios estudios científicos, y tomar un camino más eficaz en lugar de asumir riesgos. Por ejemplo, es una grave irresponsabilidad la distribución de condones a niños y adolescentes a través de sus famosas campañas.

Basado en la opinión de un buen número de expertos, yo quiero recordar al público que, cuando el condón se utiliza como anticonceptivo, no es del todo seguro, y que los casos de embarazos no son raros. En el caso del virus del Sida, que es aproximadamente 450 veces más pequeño que el espermatozoide, el látex del preservativo ofrece obviamente mucha menos seguridad. Algunos estudios ponen de manifiesto la permeabilidad de los preservativos en un 15% o incluso un 20% de los casos. Así pues, hablar del condón como “sexo seguro” es una especie de ruleta rusa. Y eso sin considerar otras posibles razones por fallas del preservativo, como pueden ser la degradación del látex por su exposición a la luz solar o al calor, su rotura y su deslizamiento.


–¿Cuál es entonces la recomendación de la Iglesia católica en la lucha contra el sida?

–La Iglesia comprende las dificultades y la angustia de la gente. Pero no puede permanecer inactiva. Sólo los valores morales de fidelidad mutua de los esposos y de la castidad proporcionan una verdadera protección y son dignos del ser humano, del sexo responsable y no banal.

La Iglesia está muy cerca del drama que sufren tantas familias y personas. Hoy la Iglesia tiene muchos centros para enfermos. También hay muchas casas que generosamente cuidan de los enfermos, especialmente en su fase terminal. Creo que no hay ningún país donde la Iglesia no proporcione este servicio.

Damos mucha importancia a los huérfanos cuyos padres han muerto por el sida. Donde hay fidelidad conyugal, se supera la promiscuidad, que es la principal causa de la difusión de la enfermedad. Donde hay una adecuada orientación en materia de sexualidad, una comprensión de la castidad, los riesgos pueden vencerse con seguridad. Así, la Iglesia invita a todos, especialmente a los jóvenes, a formarse en los valores y en el respeto a los deberes familiares, que son la única solución verdadera al problema. Algunos dicen que esto no es realista. Pero yo pienso que el reto más serio es educar en el amor.

Esto requiere una visión global acerca del hombre y de la mujer, de la fidelidad en el matrimonio y de la educación sexual, que tenga en cuenta la dimensión moral del problema. Las instituciones que reparten condones a niños y en escuelas públicas son gravemente irresponsables. Los padres deberían reaccionar, ejerciendo el derecho de defender a sus hijos, para que no se vean atacados por esta violenta intromisión en su inocencia.

Incluso viendo el problema sólo desde la perspectiva de la higiene, y no del problema moral, propongo a los Ministerios de Salud que incluyan en las cajas de condones, en los anuncios publicitarios, y en las máquinas expendedoras y estantes donde se venden estos productos, una advertencia que diga que el preservativo no es seguro. Esto se viene haciendo desde hace tiempo con el tabaco, advirtiendo que el filtro de los cigarrillos no garantiza la protección.+


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