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DECLARACIÓN DE LA FEDERACIÓN
INTERNACIONAL DE ASOCIACIONES MÉDICAS CATÓLICAS
CON OCASIÓN DEL
FORUM UNIVERSAL DE
LAS CULTURAS
La Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC)
interviene en todas aquellas reuniones internacionales donde se traten
temas que correspondan con sus fines fundacionales. El Forum Barcelona
2004 (http://www.barcelona2004.org)
representa una oportunidad remarcable para expresar nuestra opinión.
Por ejemplo, sobre “el urgente problema de defender y promover la
vida humana a través del filtro de las diversas culturas” (Juan
Pablo II al XV Congreso de la FIAMC en 1982). Los tres grandes ejes
temáticos que definen el Forum representan oportunidades para el
intercambio de proyectos e ideas entre las diversas entidades y
personas participantes.
Primer eje: LA DIVERSIDAD CULTURAL
Las
asociaciones miembros de la FIAMC se extienden por seis regiones del
orbe: África, Asia, Australia y Nueva Zelanda, Europa, Norteamérica y
América latina. Esto significa que, por su propia naturaleza, la FIAMC
trabaja entre culturas muy diversas desde hace decenios. Los médicos
católicos nos hemos comprometido a respetar siempre a nuestros
pacientes como merecen los seres humanos, anteponiendo sus intereses a
consideraciones políticas o económicas y a tratarlos sin prejuicios
religiosos, raciales, étnicos, socioeconómicos o sexistas (La
Promesa del Médico Católico, sección de textos de
http://www.fiamc.org).
La
inculturación del Evangelio de la Vida ha sido siempre una de nuestras
prioridades. Y el respeto por la libertad de las conciencias de las
personas ha sido uno de nuestros mejores activos. Desde nuestra
posición de seguidores de Cristo, siempre nos hemos abierto a las
relaciones con las diversas formas de pensar y vivir, sin renunciar a
nuestro derecho de ejercer testimonio y ofrecer nuestra aportación.
Las nuestras son unas creencias de libertad y sólo en ella alcanzamos
la plenitud.
Segundo eje: EL DESARROLLO SOSTENIBLE
La
protección de la Creación, especialmente del entorno biológico,
psicológico, social, familiar y espiritual del ser humano, es uno de
los fines más preciados de nuestra federación. El derecho del ser
humano a la salud y a un entorno sano genera la obligación de cuidar
en lo posible y razonablemente la propia vida y el entorno.
La
naturaleza está dotada de unas leyes que el médico no puede desconocer
ni marginar si no quiere dilapidar por completo el patrimonio
filogenético y ontogenético del Homo sapiens. En este sentido,
los intentos por clonar seres humanos, de reproducirse una y otra vez,
pasarán una factura cierta a la Biología de todo el planeta y al
futuro de la Humanidad.
La
investigación científica debe basarse en la evidencia y en la ética.
No es aceptable que se juegue con los sentimientos de los enfermos
dándoles falsas esperanzas sobre su curación o mejoría con terapias
sin base científica. Tampoco es aceptable destinar recursos económicos
a la investigación con células madre embrionarias, destruyendo
embriones humanos, cuando las que provienen de tejidos adultos ya han
demostrado su eficacia y su búsqueda no genera especiales problemas
éticos. Asimismo, deben destinarse recursos económicos suficientes
para combatir pandemias tratables como el sida, la malaria o la
malnutrición.
El
desarrollo sostenible requiere el autocontrol personal y la moderación
pública del uso de unos recursos naturales que no son inagotables.
También, poner al alcance de los más desfavorecidos bienes y servicios
esenciales. En este sentido, los médicos católicos asumimos nuestra
parte de responsabilidad al “destinar gratuitamente parte de
nuestro tiempo a los pobres” (Punto 8 de la Promesa del Médico
Católico).
Tercer eje: LAS CONDICIONES DE LA PAZ
No hay
paz sin justicia ni justicia sin perdón. La salud siempre se halla
amenazada cuando no hay paz. Trabajar por ella representa muchas veces
renunciar a bienes y servicios propios. Y la convivencia sobre la
Tierra no se puede mantener sin perdón, que nunca significa impunidad.
En el
punto 4 de la Promesa del Médico Católico se rechaza
tajantemente que los médicos podamos convertirnos en instrumentos de
aplicación violenta u opresiva de la Medicina. Nuestra misión es
transformar el sufrimiento en felicidad.
Nuestra
autoridad moral, avalada por miles de médicos que día a día ejercen
dignamente su profesión, nos permite exigir sin demagogias a la
industria farmacéutica una drástica caída de los precios de los
medicamentos contra el sida en África. Los beneficios empresariales
son legítimos si se paga una cierta hipoteca social y se perdonan
algunas deudas: se devuelve a la humanidad parte de los beneficios que
ella misma nos ha permitido obtener. Si África muere de sida, una
enfermedad contra la que se puede luchar, no habrá muerto un simple
continente sino una parte muy importante de la raza humana.
La FIAMC
desea que el Forum de Barcelona marque un antes y un después en las
relaciones de la familia humana, a la vez que invita a todos los
médicos y personal sanitario de buena voluntad del mundo al Congreso y
Exposición internacional de la FIAMC que tendrá lugar en mayo de 2006
también en la cosmopolita ciudad de Barcelona (http://fiamcbarcelona2006.free.fr
). |