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Reseña histórico-jurídica del Santuario 

y Basílica de Nuestra Señora de Luján



I. Desde los orígienes hasta 1872

1630. En tiempos de la unión de España y Portugal bajo el Rey Felipe II, unidos por consiguiente el Brasil con estas tierras del Río de la Plata, mientras se efectuaba el traslado de dos imágenes de la Santísima Virgen María, procedentes de Pernambuco (Brasil) destinadas a un hacendado llamado Antonio Farías de Sáa que vivía en Sumampa, en la actual provincia argentina de Santiago del Estero, la carreta que las transportaba se detuvo de manera prodigiosa y nada ni nadie pudo hacerla avanzar, hasta que dejaron en tierra una de las pequeñas estatuas, la de la Inmaculada Concepción. El hecho fue considerado milagroso y portador de un mensaje: la Santísima Virgen quiso quedarse a orillas del río Luján. El lugar de la detención se localizaba a unos 25 kilómetros de la actual Basílica, en los campos de un tal Rosendo1. Allí se levantó una ermita donde la sagrada imagen permaneció durante 41 años.


1671.
Se trasladó solemnemente la imagen al Oratorio de Doña Ana de Matos, en la orilla este del Río Luján y allí permaneció para la veneración durante 14 años. La procesión estuvo a cargo del tercer Obispo de Buenos Aires, el dominico fray Cristóbal de la Mancha y Velazco; el gobernador del Río de la Plata, D. José Martínez de Salazar, varios canónigos, autoridades militares y pueblo.


1677.
Doña Ana de Matos donó un terreno y el capellán Don Pedro de Montalvo, curado milagrosamente, levantó el primer Santuario de la Virgen, inaugurado en 1685. Desde el inicio estuvo bajo la jurisdicción del Obispado de Buenos Aires.


1678.
Algunas familias comenzaron a construir casas en torno al Santuario, en terrenos donados por doña Ana de Matos, por lo que realmente la Santísima Virgen se convirtió en la primera fundadora de la Villa de Luján.


1730.
El Obispo de Buenos Aires, Fray Juan de Arregui OFM, en acción de gracias por un favor recibido, había comenzado a levantar un Santuario de vastas proporciones, que por errores de construcción se desplomó, quedando solamente un salón provisorio de 50 varas de largo.


1740.
El 7 de diciembre se trasladó la venerada imagen desde el primer Santuario (donde había estado 55 años) a un salón provisorio de 50 varas de largo por 6 de ancho. La orden provino del Deán del venerable Cabildo de Buenos Aires, y la imagen de la Santísima Virgen fue colocada en un nicho por el primer capellán, Don Pedro de Montalvo. Allí permaneció por un lapso de veintitrés años2.


1753.
El 16 de octubre, el Obispo de Buenos Aires, Don Cayetano Marcellano y Agramont, decretó la demolición del templo mandado a construir por el Obispo Arregui, y nombró director y prefecto de la fábrica del nuevo Santuario a D. Juan de Lezica y Torrezuri3.


1754.
El 17 de octubre, el Gobernador y Capitán de las Provincias del Río de la Plata, Don José de Andonaegui, decretó que la población se llamase «Villa de Nuestra Señora de Luján», disposición que fuera confirmada por S.M. el Rey Fernando VI de España, con una cédula fechada el 30 de mayo de 17594. A la Villa le correspondió un Cabildo (secular) que fue el único de la actual provincia de Buenos Aires, lo cual pone de manifiesto la importancia cobrada por aquélla.


1763.
El 1 de diciembre se inauguró el nuevo tercer Santuario y se colocó allí con toda solemnidad la imagen milagrosa. Fue jurada por patrona perpetua de la Villa por el Cabildo local. La bendición del Santuario estuvo a cargo del Deán del Cabildo de la Catedral de Buenos Aires D. Francisco de los Ríos5.


1822.
El 1 de julio, Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno de Martín Rodríguez, acorde con su política para con la Iglesia, incautó los bienes del Santuario, con lo que pronto sobrevino la ruina del edificio, ya que no se disponía de medios para el mantenimiento y reparación.


II. Desde 1872 hasta la confirmación del carácter diocesano del Santuario (1984)

1872. Durante todos estos años a partir de la fundación del Santuario, éste estuvo siempre bajo la cura pastoral del clero secular. La epidemia de fiebre amarilla que azotó estas regiones de Buenos Aires hizo también sus víctimas entre el clero. Ante la carencia de sacerdotes para la atención del Santuario, el 2 de febrero de este año el gobernador eclesiástico del arzobispado de Buenos Aires, Mons. Federico Aneiros, sin hacer entrega alguna jurídica, confió pastoralmente el Santuario a los sacerdotes de la Congregación de la Misión (padres lazaristas), no mediando concesión de iure a la dicha Congregación. El Sr. Obispo nombró primer cura párroco al P. Eusebio Freret, a quien acompañaba como teniente cura, el P. Jorge María Salvaire.


1873.
El 26 de diciembre el P. Salvaire emprendió un viaje misionero, dirigiéndose al Azul, donde recorrió las tribus indígenas y se entrevistó con grandes caciques, como Catriel, Calfucurá y Namuncurá. Un grave incidente hizo peligrar la vida del sacerdote, quien prometió a la Santísima Virgen escribir su historia bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján. Por una inesperada intervención del cacique Namuncurá, el P. Salvaire conservó su integridad física y pudo regresar a Luján, donde cumplió la promesa hecha en aquella difícil situación vivida.


1874.
Es nombrado cura vicario y capellán del Santuario el sacerdote lazarista Emilio George. Permaneció hasta 1888.


1875.
El P. George comenzó a realizar el proyecto de dar más altura a la torre y construyó una nueva casa parroquial.


1886.
El 30 de septiembre, el Papa León XIII bendijo la corona de Nuestra Señora de Luján, presentada por el P. Salvaire.


1887.
El 8 de mayo, 4º Domingo de Pascua, el Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Federico León Aneiros, coronó la sagrada imagen en nombre de S.S. León XIII y, el día 15, en la octava, colocó solemnemente la piedra fundamental de la Basílica, asumiendo la arquidiócesis de Buenos Aires toda la responsabilidad de la construcción.


1888.
El 25 de mayo, el Arzobispo Aneiros visitó el Santuario para instalar como cura vicario y capellán, al P. Salvaire.


1898.
El 24 de abril tomó posesión canónica de la diócesis de La Plata, Mons. Mariano Espinosa. Producido el desmembramiento de la arquidiócesis de Buenos Aires, Luján y su Santuario quedan enteramente bajo la jurisdicción de la nueva diócesis de La Plata.


1899.
El 4 de febrero falleció el P. Jorge M. Salvaire.


1900.
Es consagrado obispo auxiliar de La Plata Mons. Francisco Alberti. Fue consagrante el titular de la diócesis, Mons. Mariano Espinosa.


1901.
El 13 de mayo se proclamó oficialmente a Nuestra Señora de Luján como Patrona Principal de la Diócesis de La Plata y de toda la provincia de Buenos Aires.


1902.
Se habilitó y bendijo la mitad posterior del nuevo templo, ya que el anterior en parte estaba demolido.


1922.
Falleció, el 27 de octubre, el R. P. Vicente María Dávani y lo sucedió como Cura Vicario y Capellán del Santuario el R. P. José María Grimalae.


1930.
El 6 de octubre es consagrado el Templo Santuario de Nuestra Señora de Luján. El 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, Su Santidad Pío XI otorga a la iglesia de Luján el título de Basílica


1932.
Ante la inexistencia de concesión alguna de derecho, en carta fechada el 10 de noviembre, los padres lazaristas peticionan al Sr. Obispo de La Plata, Mons. Alberti, la entrega pleno iure de la parroquia y del Santuario de Luján a la Congregación de la Misión6. El Sr. Obispo consulta al Cabildo eclesiástico de La Plata, el cual expone una serie de razones históricas, jurídicas y pastorales. Sobre la base de toda esa fundamentación, el Sr. Obispo responde negativamente a ese pedido.

La respuesta del Cabildo Eclesiástico de La Plata a la consulta realizada por el obispo Alberti, fue dejada por escrito el 23 de diciembre de 1932. Allí, pacientemente y punto por punto, se rebatieron cada una de las argumentaciones a favor de la entrega «pleno jure ad nutum Sanctae Sedis». Sintéticamente enumeramos cada una de las observaciones:


• Al argumento de la proximidad de finalización de obras que la congregación venía levantando desde 1890, respondieron que de ningún modo la obra había sido asumida por la congregación, ni aportó recursos para la misma. Citaban una carta del Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Aneiros, dirigida al P. Salvaire, donde le concedía la autorización para comenzar las obras y manifestaba que ... «ni Ud., ni la respetable Congregación de la Misión a que Ud. pertenece, podrán ser responsables de dichos gastos»...7 Incluso, en la misma carta, el Arzobispo expresaba su voluntad de hacerse responsable de todos los gastos que ocasionare la ejecución del Santuario.


• A la suposición de creación de nuevas diócesis, escindiendo la Basílica de Luján de la jurisdicción de La Plata, los cabildantes alegaron que, de ser realmente así, por prudencia, las cosas deberían permanecer tal cual estaban, ya que sería una decisión correspondiente al nuevo Obispo responsable la cesión,o no, de la parroquia y Santuario.


• Un tercer argumento fue la práctica de la arquidiócesis de Buenos Aires, de unir pleno jure a comunidades religiosas algunas parroquias de nueva creación y, lo que se aplicaba a - priori en aquellos casos, podría aplicarse a - posteriori en Luján, esto avalado con 60 años de trayectoria de los PP. Lazaristas. El Cabildo Catedral respondió que el caso no correspondía, ya que no era una nueva parroquia. En caso de edificarse una parroquia en lugar céntrico de Luján, con recursos de la Congregación y con independencia del Santuario, podría considerarse la cesión. Por otro lado, no era lo mismo entregar una parroquia, que el Santuario de Luján, con todo lo que significaba pastoralmente para la Patria y para naciones vecinas. Reforzando la exposición, argüían los canónigos que, ceder Luján a una congregación, sería visto por el pueblo como una incapacidad de los sacerdotes diocesanos y, además, al ser una congregación extranjera, dado el momento de «ferviente y sano nacionalismo» que se vivía en el país, haría que se levantasen voces y tal vez acciones en contra.


• Frente al argumento aducido acerca de los entonces sesenta años de trabajo de la Congregación de la Misión, el Cabildo hace una exposición de las situaciones comprometedoras, que llevan a «reducir los méritos que se atribuyen a las debidas proporciones»8.


• En el pedido de la Congregación de la Misión fueron citadas unas palabras del P. Salvaire: «lapides clamabunt», interpretadas (sin fundamento histórico in re) por aquélla en sentido de: «hasta las piedras gritarán si no se le entrega el Santuario a la Congregación de la Misión». El venerable Cabildo de La Plata las interpreta en sentido totalmente contrario a dicha exposición: «Hasta las piedras clamarán contra esa medida, si se adopta, de confiarles pleno jure y a perpetuidad la parroquia y la Basílica. Tal sería la grita que se levante lo mismo en el campo católico que entre los impíos.»9.


• En cuanto a las comodidades que gozaban los sacerdotes que asistían a realizar retiros o que se acercaban a la mesa, éstas se debían más bien a la Basílica que a la comunidad. De no ser así, los sacerdotes peregrinos, seguramente no hubiesen molestado a la Congregación10.


• La situación jurídica y pastoral del Santuario no era distinta a convenios de Santuarios europeos, los cuales incluso tenían contratos por tiempo determinado, que generalmente no excedía los diez años, renovables al arbitrio del Obispo11.

El 28 de diciembre de 1932, el Visitador de la Congregación de la Misión, contestó al Obispo de La Plata , Mons. Alberti, para aclarar la carta del 16 de noviembre «(...) por si hubiese dificultad en su interpretación (...)», que no tendía a modificar en nada el régimen existente entre la autoridad diocesana y los sacerdotesde la Congregación de la Misión12.

El asunto se dio por finalizado con la resolución de Mons. Francisco Alberti, fechada en La Plata el 5 de enero de 1933, para que se comunicase a los Padres de la Misión que «no se ha creído conveniente acceder a lo que se solicita...» 13.


1935.
24 de febrero. Creación del Obispado de Mercedes, por desmembramiento de la diócesis de La Plata. El Santuario de Nuestra Señora de Luján pasa a depender del nuevo Obispado de Mercedes.


1952.
21 de abril. El Obispo de Mercedes, Mons. Anunciado Serafini, remite un informe a la Sagrada Congregación del Concilio, dirigida al Prefecto, Cardenal José Bruno14, respondiendo a un pedido de informes sobre la Basílica de Luján.


• Hasta el año 1872, es decir durante dos siglos y medio, el Santuario fue atendido por el clero secular. · El encargo del Santuario a la Congregación de la Misión se debió a la carencia de sacerdotes, ocasionada, al menos en parte, por la epidemia de fiebre amarilla que por esos tiempos azotó a Buenos Aires.


• Ninguna autoridad diocesana, ni el Arzobispo de Buenos Aires, ni el Obispo de La Plata, ni el Obispo de Mercedes, hicieron en ningún momento contrato alguno con la Congregación de la Misión, mediante el cual se les entregara o confiara el cuidado de la Basílica y Santuario.


• Al comenzar la construcción de la actual Basílica, se dejo expresamente indicado por parte del Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Aneiros, que recaía en él mismo y en la arquidiócesis de Buenos Aires toda responsabilidad moral y material para la construcción.


1952.
26 de mayo. RESPUESTA DE LA SAGRADA CONGREGACIÓN DEL CONCILIO A S.E. MONS. ANUNCIADO SERAFINI, OBISPO DE MERCEDES15. La Santa Sede responde, a través de dicho dicasterio, con el siguiente principio. «Dado que el Santuario y la parroquia erigida en el mismo, no han sido entregados hasta el presente a los religiosos de la Congregación de la Misión con una formalidad válida para la Iglesia, se debe, por lo tanto, considerarlos como pertenecientes al clero secular» (documento en carta auténtica existente en el archivo arquidiocesano). Posteriormente, el Cardenal Prefecto pedía que, en caso de considerarse que los sacerdotes de la Congregación de la Misión permaneciesen custodiando el Santuario, debía realizarse un contrato por escrito.


1953.
7 de septiembre. El Obispo de Mercedes, Mons. Anunciado Serafini junto al Visitador de la Congregación de la Misión, R P Samuel Carballo enviaron una respuesta16 al Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación del Concilio donde explicaban por qué no se había estudiado todavía el convenio entre los Lazaristas y el Obispado.


1954.
22 de mayo. El obispo de Mercedes, Mons. Anunciado Serafini, dirigió al Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación del Concilio una carta donde expresó estar estudiando detenidamente, junto al Visitador General de la Congregación de la Misión, los términos de un convenio entre el Obispado y la Congregación, para la administración del Santuario y la parroquia de Nuestra Señora de Luján17. Allí expresó, para conocimiento de la Sagrada Congregación, el modus vivendi vigente desde hacía más de cincuenta años. El convenio entre el Obispado y la Congregación de la Misión, sin embargo, no se realizó y hubo que aguardar hasta el año 1990 para ver efectuada esa prescripción de la Sede apostólica.


III. Desde la confirmación del carácter diocesano del Santuario (1984) hasta la actualidad

1984. 4 de abril. El Obispo de Mercedes, Mons. Emilio Ogñénovich promulga el decreto 21/8418 por el cual confirma el carácter jurídico diocesano del Santuario de Nuestra Señora de Luján.


1988.
La Congregación para los Obispos promulga, con fecha del 12 de mayo, el decreto (Prot. 370/89) por el cual se agrega el nombre de Luján a la entonces diócesis de Mercedes, la cual pasa en adelante a llamarse «diócesis de Mercedes-Luján»


1990.
El 8 de mayo el Obispo de Mercedes-Luján, Mons. Emilio Ogñénovich, promulga por decreto diocesano 9/90 el estatuto del Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján.


1991.
El 18 de noviembre es firmado el contrato (que tendrá vigor de ley por diez años) entre el entonces Obispado de Mercedes-Luján y la Congregación de la Misión. Las partes firmantes son S.E. Mons. Emilio Ogñenovich, Obispo de Mercedes-Luján y el Rev. P. Florbelino Malvarez, Visitador Privoncial de la Congregación de la Misión. En los vistos del citado decreto, se afirma «(...) que el Santuario de Nuestra Señora de Luján se encuentra en la jurisdicción de nuestra Diócesis de Mercedes-Luján y es propiedad de la misma, como lo demuestra la documentación obrante en nuestro archivo diocesano; que se trata de un Santuario de carácter diocesano (Dec. 21/84), aun cuando sea lugar de peregrinación de fieles de la Nación y fuera de la misma, al igual que otros Santuarios de la Argentina». La finalidad del contrato, tal como reza la Introducción («Partes»), tiene como finalidad «(...) regular las relaciones mutuas en lo atinente a la atención del Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján».


1992.
La Comisión especial creada para dar cumplimiento al pedido de la Conferencia Episcopal Argentina, a fines de estudiar la situación jurídica del Santuario de Luján, reconoce en el punto 1º de su informe: «Estimamos que el Santuario de Luján, de acuerdo con el decreto n. 21/84, es diocesano».


1997.
21 de noviembre. Mediante la bula Omnibus satis constant, el Papa Juan Pablo II eleva la diócesis de Mercedes-Luján al rango de arquidiócesis, inmediatamente sujeta a la Sede Apostólica.


1998.
El Sr. Presidente de la Nación Argentina declara mediante decreto N. 283/98 a la Basílica de Nuestra Señora de Luján como Monumento Histórico Nacional.


1998.
Presentación a la Congregación del Clero por parte del Sr. Arzobispo de Mercedes-Luján, de un completo legajo sobre el Santuario y Basílica de Luján.


2000.
29 de abril. Mons. Rubén Di Monte toma posesión como segundo arzobispo de Mercedes-Luján, quedando bajo su jurisdicción el Santuario de Nuestra Señora de Luján. Nombra al R.P. Carlos Pucheta CM (Decr.arq. 28/00) cura párroco y rector de la Basílica, «(...) por el tiempo en que tenga vigencia el actual contrato entre la arquidiócesis de Mercedes-Luján y la congregación de la Misión, a tenor de las cláusulas Décimo octava y Décimo novena del citado contrato». Hasta noviembre del presente año 2001 tiene vigencia el contrato entre el Arzobispado de Mercedes-Luján y la Congregación de la Misión. Tal como ha sido reseñado en los datos histórico-jurídicos, en ningún momento de su historia el Santuario de Luján fue confiado pleno jure y a perpetuidad a la Congregación de la Misión. Sí le fue entregada la cura pastoral desde 1872, y esto verbalmente por parte de los Obispos y Arzobispos de Buenos Aires, La Plata y Mercedes, hasta 1990. Recién el estatuto de ese año reconoce que se confía el Santuario al cuidado pastoral de la Congregación de la Misión (I, 13), remitiéndose para concreción jurídico-pastoral del estatuto, a las normas del contrato.



Notas:

(1)   Presas, J. A., Nuestra Señora de Luján y Sumampa. Buenos Aires, 1974, pág. 78.

(2)   Salvaire, J.M., Historia de Nuestra Señora de Luján. T 1, pág. 211 y apéndice G.

(3)   Idem, pág. 211.

(4)   Idem, apéndice M.

(5)   Idem, cap. 16.

(6)   Ver apéndice documental 1 y 2.

(7)   Apéndice documental 2.

(8)   Idem, V-VII.

(9)   Idem, VIII.

(10) Idem, IX.

(11) Idem, X.

(12) Apéndice documental 3.

(13) Idem, 4.

(14) Idem, 5.

(15) Idem, 6.

(16) Idem, 7.

(17) Idem, 8.

(18) Idem. ant., 9.

Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2335 del 19 de setiembre de 2001


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