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CORPUS CHRISTI
Carta
de monseñor Joaquín Piña, obispo de Puerto Iguazú,
para la Solemnidad del Corpus Christi
(29
de mayo de 2005)
Hermanos
y amigos:
Decía un hereje que él no
creía que los católicos creyéramos en la presencia real de Jesús en la
Eucaristía, porque si creyéramos de verdad, no le íbamos a dejar solo, como le
dejamos tantas veces, en el Sagrario. Y algo de razón tenía...
¿No les parece a ustedes que
andamos con poca fe en esta presencia de Jesús entre nosotros?
Me imagino que por esto, el
fallecido Santo Padre Juan Pablo II, declaró este año de 2005 como “AÑO DE LA
EUCARISTÍA”, para que nos renovemos en nuestra fe en ella.
Hoy, día del “CORPUS
CHRISTI”, el Cuerpo de Cristo, debería ser el centro de este año. Aunque la
Eucaristía debería ser, no sólo hoy, sino siempre, el centro de nuestra vida.
Qué suerte que yo no soy el
sol, alrededor del cual giran todos los demás, como los astros; sino que yo,
como los otros, somos como los astros, (¿o tal vez satélites?) que giramos
alrededor del Sol, que es Jesús en la Eucaristía. Seguramente que, por esto, las
custodias en las que Él se expone para la adoración de los fieles, suelen tener
la forma del sol.
Yo ya sé que esto muchos no
lo entienden, porque se trata, claro está, de un misterio. Un misterio de Amor.
“Tanto amo Dios al mundo, que le dio a su propio Hijo” (Juan 3, 16). Y tanto
este Hijo de Dios, Jesús, nos amó, que quiso quedarse con nosotros hasta el fin
del mundo. (Mateo 28, 20).
El problema está en que
muchos no entienden, ni entenderán nunca, lo que es el amor. Piensan que amar es
aprovecharse del otro para gozar un rato. Y esta claro que esto no es el
verdadero amor sino un instinto, una pasión. Que pasa pronto y por esto se
cansan. Se cansan y se descansan... O se van en busca de otra más linda.
¡Qué importante que es el que
lleguemos a descubrir el verdadero amor, y cómo nos ama Dios! El que llega a
tomarle el gusto, a saborear este Pan del Cielo, que es Jesús en la Eucaristía,
no dejará de sentir el deseo de alimentarse de Él.
¿Por qué muchos niños toman
la Comunión y no se acercan más a recibir a Jesús? –Algo falló en la Catequesis.
No llegaron a conocerle bien a Jesús. O será que los mayores les damos mal
ejemplo, y en este caso, ¿qué le vamos a pedir a los chicos?
¡Cómo recuerdo los años de mi
infancia, y de mi adolescencia, cuando papá y mamá, y todos los hijos –cada
domingo, sin falta- nos íbamos a Misa de 9 y a comulgar. Y volvíamos a casa
contentos y felices. Y luego papá se iba a comprar un postre para el mediodía...
El domingo era un verdadero día de fiesta. Porque es el día del Señor, (esto es
lo que significa domingo, “Día del Señor”). Primero la Misa, luego todo lo
demás.
Por la tarde, salía a ver el
partido de fútbol en una cancha cerca de mi casa. No es que íbamos tanto, pero
al terminar el partido, la mayoría de la gente pasaba por la calle, delante de
casa, y por la cara que ponían, o por los comentarios, sabíamos si habíamos
ganado o habíamos perdido. (¡En aquel tiempo no se usaban bombas de estruendo.
Menos mal!).
Juan Pablo II, gran hombre de
Fe, insistió mucho en que deberíamos hacer algo para reivindicar la santidad
del día domingo. ¡Es nuestro día! El día de Jesús, de su victoria. El día de la
Iglesia, cuando nos encontramos los hermanos. Es lindo festejarlo juntos en la
Misa. Y al salir de la Eucaristía dominical, este encuentro fraterno con los
amigos. Me decía un cura que, si al salir de la Misa, todos disparan rápido, es
señal de que allí no hay comunidad. Si se quedan, se saludan unos a otros,
comparten... es una buena señal.
No tomen la Misa como una
obligación que hay que cumplir, sino como un encuentro feliz con alguien que nos
quiere mucho. ¡Nos espera cada domingo! Y con los hermanos que comparten con
nosotros una misma Fe. Por esto que no vale lo que dicen algunos: yo me las
arreglo con Dios, y rezo en mi casa. O la miro por la tele. Eso estaría bien
para aquellos que están impedidos, sobre todo, para los enfermos. Pero los
demás, ¿cómo no vamos a querer encontrarnos? O es que soy un individualista, que
no entiendo lo que es la Fe en Jesús.
¿Qué cosa más linda que
encontrarnos, al menos una vez a la semana, con alguien que nos quiere tanto? Y
no le dejen solo al cura haciendo la Misa. Hagan ustedes para que la celebración
sea verdaderamente festiva, alegre, participativa, como debería ser siempre.
Nada de caras tristes; que Jesús nos quiere ver a todos felices.
Su Padre Obispo
Mons. Joaquín Piña Batllevell,
obispo de Puerto Iguazú
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