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Instituto Verbo Encarnado


RESPUESTA de los obispos AL SANTO PADRE

 
Con fecha 5 de junio de 2001, los obispos miembros de la Comisión Ejecutiva del Episcopado, enviaron a Juan Pablo II la siguiente carta.


A Su Santidad Juan Pablo II, Vicario de Jesucristo;
Primado y Cabeza del Colegio de los Obispos


Beatísimo Padre: Reciba, en nombre propio y de los demás obispos que en plena comunión con el Sucesor de Pedro integran esta Conferencia, la expresión de nuestra sentida gratitud por la carta paternal que Su Santidad ha tenido la bondad de enviarnos, con fecha 25 de mayo pasado.

Sostenidos por el Don del Espíritu en Pentecostés, deseamos glorificar a Cristo, el Señor, en nuestros corazones, dando razón de nuestra esperanza con suavidad y respeto y con tranquilidad de conciencia (cf. 1Pe 3,14-16).

Tenga la seguridad, Beatísimo Padre, que procuraremos seguir creciendo en fidelidad al Depósito de la Fe y discerniendo, a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia, las respuestas a los nuevos desafíos pastorales ‘hasta alcanzar la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo’ (Ef 4,13).

Sus cálidas palabras de cercanía y aliento fortalecen nuestra voluntad de procurar el bien de la Iglesia en la Argentina y en el mundo, afirmando los vínculos de comunión eclesial, convencidos que ‘en la unidad se juega la eficacia de la evangelización nueva; de ella depende que el mundo crea’ (Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización, 35).

Valoramos vivamente la invitación de Su Santidad para proseguir como artífices de la renovación de la Iglesia en la Argentina, a la luz de aquellos objetivos perennes que ha puesto en evidencia el Gran Jubileo del año 2000 y que tan luminosamente ejemplifica. Con renovado vigor y confiados en su gracia, procuraremos vivir con mayor profundidad cuanto el Apóstol exhorta en la carta a los Colosenses (Col 3, 12-17).

Agradecemos a S.E.R. Mons. Antonio María Erba, Obispo de Velletri-Segni, su disponibilidad de facilitar la normalización del gobierno del Instituto completado con la decisión de trasladar de San Rafael las Casas de Formación y la Casa Central del Instituto Verbo Encarnado, implorando los Dones del Espíritu Santo para el bien de todos.

Hemos de reconocer y destacar el generoso servicio que han desempeñado los tres Comisarios Pontificios, designados oportunamente por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

Quiera el Señor conceder en abundancia a los miembros del Instituto Verbo Encarnado a quienes sentimos hijos nuestros, el espíritu de comunión eclesial, al tiempo que imploramos para ellos el don de la santidad.

Confiando en la intercesión maternal de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, esperamos saber corresponder con fidelidad y entusiasmo a la voluntad de Nuestro Señor, expresada por su Vicario en la tierra.

Unido a la gratitud por su Bendición Apostólica, que gustosamente haremos llegar a las diversas comunidades diocesanas, reciba nuestro afectuoso saludo, extensivo a cuantos colaboran con Su Santidad en el servicio a todas las Iglesias. Muy filialmente en el Señor Jesús y en María, su Santísima Madre.


Firman:

Mons. Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Mons. Eduardo Vicente Mirás, arzobispo de Rosario y vicepresidente 1º de la Conferencia Episcopal Argentina.

Card. Jorge Mario Bergoglio S.J., arzobispo de Buenos Aires y vicepresidente 2º de la Conferencia Episcopal Argentina.

Mons. Guillermo Rodríguez-Melgarejo, obispo auxiliar de Buenos Aires y secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina.

 
Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2326, del 18 de julio de 2001


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